El líder del ala dura de la oposición, preso en una cárcel militar desde
febrero del año pasado, fue condenado la semana pasada por incitar con su
discurso unas protestas contra el Gobierno venezolano, que a principios de 2014
dieron paso a hechos de violencia y causaron la muerte a 43 personas.
Cientos de activistas de la oposición se congregaron en el rico distrito de
Chacao en Caracas, en el que López fue una vez alcalde, para denunciar un
juicio que consideraron una farsa y que culminó con un fallo
"malvado" de la jueza, a criterio de Beatriz Plana, una de las
manifestantes que participó.
Otros activistas, optaron por mostrar, entre las banderas que ondeaban los
partidos políticos, un maniquí que representaba a la jueza del caso, Susana
Barreiros, mientras sostenía una cartera rellena de dólares falsos.
Protestas similares se organizaron también durante la mañana del sábado en las
ciudades más pobladas del país, en respuesta a un juicio que ha sido denostado
por algunos gobiernos, grupos de derechos humanos y ex presidentes
latinoamericanos.
"La sentencia es lo más injusto que le ha pasado al país", dijo Nancy
Suárez, de 58 años, una profesora de inglés que mostró moretones en su cuerpo
que según dijo eran el resultado de empujones que recibió durante un
enfrentamiento entre los partidarios de López y activistas que apoyan al
Gobierno, el día en que se dio a conocer la condena.
"Nosotros no tenemos miedo, queremos luchar para la libertad de Venezuela.
La gente está cansada de hacer cola", agregó.
Nicolás Maduro, el presidente del Gobierno socialista que acusó a López de
intentar derrocarlo y se mostró a favor de la decisión judicial, ha visto caer
su popularidad conforme crece el descontento en la población por la elevada
inflación y la escasez de bienes básicos.
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